La Muria de Raúl Pérez: el viñedo que conquistó los 100 Parker

La Muria de Raúl Pérez: el viñedo que conquistó los 100 Parker

La Muria: el viñedo donde Raúl Pérez encontró su obra más personal

Quienes siguieron el segundo capítulo de El Mago del Vino descubrieron que detrás del vino más emblemático de Raúl Pérez no solo existe una gran parcela. Existe una historia de paciencia, respeto por el paisaje y una manera de entender la viticultura que se aleja de cualquier tendencia pasajera.

La Muria es mucho más que un vino de culto. Es el resultado de años de trabajo en una de las zonas más singulares de El Bierzo y el proyecto que terminó llevando al enólogo berciano a alcanzar los codiciados 100 puntos Parker con las añadas 2021 y 2023.


¿Qué significa realmente "La Muria"?

Uno de los momentos más interesantes del documental explica el origen del propio nombre.

En las zonas de montaña del Bierzo, una muria es el gran montón de piedras que los agricultores iban formando generación tras generación al limpiar sus parcelas para poder cultivarlas.

Cada piedra retirada del terreno acababa formando esos muros naturales que hoy forman parte del paisaje tradicional berciano.

El nombre del vino no es casual. Representa precisamente esa relación entre el hombre y la tierra, el esfuerzo acumulado durante décadas y el respeto por un paisaje construido lentamente por quienes trabajaron estas viñas mucho antes de que existieran los grandes vinos de prestigio.


La parcela que cambió la historia de Raúl Pérez

En el segundo capítulo de El Mago del Vino hay un momento especialmente revelador. Raúl Pérez no habla de La Muria como un vino, sino como un lugar. Porque, para él, todo empieza en la viña.

La Muria nace en una parcela situada en Viariz, una pequeña aldea del municipio de Corullón, en pleno Bierzo Alto. Es un viñedo de montaña, rodeado de bosques y asentado sobre laderas de gran pendiente, donde la mecanización resulta prácticamente imposible. Aquí cada cepa se trabaja de forma manual, respetando el ritmo que marca la propia naturaleza.

Antes de formar parte del proyecto de Raúl Pérez, la parcela había sido cultivada por Álvaro Palacios, uno de los grandes nombres de la viticultura española. Con el paso del tiempo, Raúl asumió el reto de continuar el trabajo iniciado en este viñedo excepcional, convencido de que su auténtico valor residía en preservar su identidad y dejar que fuera el paisaje quien hablara a través del vino.

En el documental puede apreciarse cómo La Muria representa una forma de entender la viticultura muy alejada de la producción convencional. No se busca corregir el viñedo ni imponer un estilo desde la bodega. Al contrario, cada decisión pretende respetar el carácter de la parcela para que cada añada refleje fielmente las condiciones del lugar.

Esa filosofía, basada en la paciencia, el trabajo artesanal y el máximo respeto por el viñedo, ha convertido a La Muria en una de las obras más personales de Raúl Pérez y en uno de los vinos más admirados del Bierzo.


Un viñedo extremo

La Muria no es una finca fácil.

La parcela alcanza aproximadamente 1.045 metros de altitud, convirtiéndose en uno de los viñedos más elevados de El Bierzo. Sus fuertes pendientes impiden prácticamente cualquier mecanización, por lo que buena parte del trabajo continúa realizándose de forma manual y con ayuda de caballos, tal y como aparece en el documental.

Las viejas cepas de Mencía crecen sobre suelos de pizarra y granito con una fina capa de tierra orgánica. Los rendimientos son extremadamente bajos y cada vendimia exige una enorme precisión.

El Vino 'La Muria', del enólogo berciano Raúl Pérez, consigue 100 puntos en  la lista Parker


Un vino nacido sin prisas

Durante el documental se aprecia que Raúl Pérez nunca buscó crear un vino espectacular desde el punto de vista comercial.

Su objetivo era otro mucho más complejo: elaborar un vino capaz de expresar el carácter del lugar sin artificios.

La Muria se produce únicamente cuando la añada reúne las condiciones necesarias. Se trabaja con raspón y con una intervención mínima en bodega para preservar la identidad del viñedo, manteniendo siempre la elegancia y la frescura como señas de identidad del proyecto.


Unas pocas centenas de botellas

La Muria pertenece a ese reducido grupo de vinos prácticamente imposibles de encontrar.

La producción ronda únicamente 700–800 botellas, dependiendo de la cosecha, lo que explica su enorme demanda entre coleccionistas y aficionados de todo el mundo.

El documental muestra cómo la primera barrica fue catada en el Mesón Don Nacho, un momento muy especial para Raúl Pérez antes de presentar oficialmente el vino.


Los 100 puntos que cambiaron una carrera

Después de más de veinticinco años elaborando algunos de los vinos más admirados del panorama internacional, Raúl Pérez consiguió con La Muria el reconocimiento que llevaba décadas persiguiendo.

La añada 2021 obtuvo los 100 puntos de The Wine Advocate, la máxima calificación posible, un logro que volvió a repetirse con la añada 2023.

Más allá de la puntuación, el documental deja claro que el verdadero éxito para Raúl Pérez nunca ha sido el número, sino demostrar que un pequeño viñedo de montaña del Bierzo podía situarse entre los grandes vinos del mundo.

El Mago del Vino — Raúl Pérez y La Muria | La docuserie de Cuatro


La Muria y la filosofía de Raúl Pérez

Quizá la mayor enseñanza del documental sea que La Muria no representa únicamente un vino excepcional.

Representa una forma de entender la viticultura basada en el paisaje, la paciencia y el respeto absoluto por cada parcela.

En un momento en el que muchas bodegas buscan reproducir un estilo reconocible, Raúl Pérez continúa defendiendo exactamente lo contrario: que cada viñedo tenga su propia voz y que sea el lugar quien hable a través del vino.

Precisamente por eso La Muria se ha convertido en una de las obras más personales de uno de los enólogos más influyentes del mundo.

Terug naar blog

Reactie plaatsen